LEGADO SANGRIENTO I

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Entrada la noche como lo había prometido llego el anciano cargando una pesada maleta, ahí estaba don Nacho esperándolo junto con su hijo un joven de no mas de 20 años, los tres hombres bajaron a las entrañas de vetusta plaza, siguiendo las indicaciones del viejo comenzaron a horadar el muro. Cuando abrieron un agujero lo suficientemente grande para que cupiera un hombre los detuvo. El hoyo dejo al descubierto un pasaje , no muy ancho de escasos dos metros y de unos 30 0 40 metros de largo.

El anciano sin pensarlo entro, cargando su pesada maleta en una mano y en la otra una linterna, el ambiente era pesado y el aire tenia un olor a rancio Seguir leyendo

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JINETES EN EL CIELO

En una noche oscura
de terrible tempestad
cruzando por el valle
iba un jinete en su corcel.

De pronto vio en el cielo
con radiante claridad
rebaño de mil vacas,
fantasmas en tropel.

arre-a-e, arre-a-o
el lúgubre clamor… Seguir leyendo

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AMIGOS HASTA LA MUERTE

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Era una noche de Agosto, el calor de la canicula hacia insoportable conciliar el sueño en el Pueblo de san Jose , mi abuelo salio al porton y devisando al otro lado del barranco alcanzo a distinguir el caballo de Damian, su vecino, mi abuelo presintio q algo andaba mal. Salio a la calle y se dirigio a casa de sus vecinos, al tocar la puerta escucho la voz de una anciana Seguir leyendo

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EL PUENTE QUE CONSTRUYO EL DIABLO

En una tétrica noche se dirigió al rio y en más de tres ocasiones invoco al Diablo, las copas de los arboles mugieron cómo un enfurecido toro, las aves nocturnas dejaron de cantar y la luna tímidamente se fue ocultando entre unas negras nubes, en un silencio sepulcral se dejo escuchar una cavernosa voz que decía:
– “¿Que es lo que deseas hombre?.”
El arquitecto encontrándose consiente que se trataba del amo y señor de las tinieblas Seguir leyendo

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EL CURA Y LA DIFUNTA 3

De repente la pesada puerta de la cantina de un golpe se abrió de par dejando entrar el frio viento que sopla en esa época del año en Villanueva. Ahí estaba parado en la puerta, cabizbajo, callado y en un estado deplorable; Sin levantar la mirada se dirige hacia el mostrador con pasos pausados pero firmes que hacían rechinar al vetusto piso de madera. Algunos asistentes lo miraban con desconcierto Seguir leyendo

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EL CURA Y LA DIFUNTA 2

Desde esa tarde el Cura Rivera no tuvo sosiego, por las noche soñaba la esquelética cara con la que Altagracia se le había presentado, a veces cuando oficiaba la misa le parecía verla agazapada en algún rincón del templo, en más de alguna ocasión interrumpió la celebración para confirmar personalmente que no se trataba de ella.
Y confesar ni pensarlo, esto último fue lo q causo malestar entre los feligreses quienes le llamaron la atención. Pero Rivera no atendió a sus inconformidades, por lo que fueron a denunciarlo al decanato, llegando tal denuncia hasta la diócesis en la capital Zacatecas a donde fue mandado llamar. Seguir leyendo

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EL CURA Y LA DIFUNTA

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Esta historia me la conto mi abuela paso en su natal Villanueva, Zacatecas;los nombres de los protagonistas los cambie por respeto a sus familias. Altagracia,era una joven muy linda, morenita clara, de facciones finas,de altura regular,no muy alta y esbelta. … Seguir leyendo

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A comienzos del siglo veinte México vivía una tensa calma, la calma que antecede a la tormenta, una tormenta que años mas tarde desalojaría del poder al dictador Porfirio Díaz y sumiría al país en el caos.
Una noche algo iba a romper la tranquilidad de la ciudad de Guadalajara, una turba enardecida de vecinos de un barrio periférico de la entonces pequeña ciudad había atacado a una caravana de gitanos quienes eran ajenos a los acontecimientos que desde hacía semanas ocurrían en la ciudad.
La policía había frustrado el intento de linchamiento y se limitaron a conminar a los gitanos a retirase del lugar. Pero los ánimos estaban exaltados y la turba arremetió contra la policía, al lugar acudieron refuerzos y comenzo una batalla campal que desemboco en el arresto de los gitanos. Las celdas ya estaban llenas de prostituta a quienes por “su propia seguridad” se les había confinado en la cárcel, esta era la medida mas eficaz que la autoridad había encontrado para detener la ola de muertes misteriosas entre las damas dedicadas a la vida nocturna de la urbe. Fue así que Atilano un de los gitanos arrestados se entero de la viva voz de Meliton, (un paria que acostumbraba dormir en los portales), de los últimos acontecimientos. Hacia algunas semanas varias prostitutas amanecían muertas en sus cuartuchos o en algún callejón donde ejercían su antiguo oficio, las autoridades buscando preservar la calma negaban que hubiera una epidemia. Debido a que los decesos se daban entre la clase más populares de la sociedad, la noticia no ameritaban más que una mención a modo de estadística al pie las páginas de los periódicos.
El mismo Meliton había sido testigo de como una mujer conocida por él, fue encontrada muerta hacia dos noches, debido a que el fue el primero que dio aviso a la autoridad era el principal sospechoso. Atilano trato de convencer a la policía de que el autor de las muertes era un ser que antes había sido humano, pero que había vuelto de ultratumba para alimentarse de la sangre de los vivos, como respuesta solo encontró una burla incrédula.
Esa misma noche hubo otra muerte el Ser parecía cada vez mas sediento por que ahora se alimentaba todas las noches y esta vez había atacado al dueño de un almacén que llegaba a su casa. Por lo que era obvio que no tenía ninguna predilección al escoger a sus víctimas, sino que era un oportunista.
A la mañana siguiente los gitanos, las prostitutas y Meliton fueron puestos en libertad o mejor dicho dejados a su suerte.
-Tendremos que hacernos cargo de este asunto-dijo Atilano a los de ancianos de su clan.
– Es conveniente que nos alejemos hoy mismo de esta ciudad maldecida por las tinieblas- dijo un anciano

-Nuestro deber es matarlo…- Dijo antes de ser interrumpido
-Ya esta decidido nos vamos ahora mismo, esto no nos incumbe…

Meliton había escuchado escondido a los gitanos, su condición de analfabeta lo mantenía alejado de las nuevas corrientes intelectuales y científicas que buscaban desmarcarse de las antiguas supersticiones. Fue así que decidido a dar muerte al vampiro se acercó a Atilano para que juntos acabaran con el monstruo. Atilano tras cavilar unos minutos decidió atender la empresa, aunque esto conllevara la expulsión de su clan y jamás volver a ver a su familia.
Al caer la tarde con un nudo en la garganta Atilano vio alejarse a su familia. Recorriendo las estrechas calles un gendarme solitario avisto que un hombre no había respetado el toque de queda recién decretado.
-Señor, no es seguro que este en las calles a esta hora- dijo tímidamente el policía.
-Estoy extraviado ….No soy de la ciudad – Dijo con un acento extranjero a la vez que se clavaban sus negros ojos en el joven policía
– Si gusta lo acomp añare hasta la donde se hospeda conozco bien las calles de la ciudad.
Ambos hombres se perdieron en la penumbra de una noche sin Luna. Pasarían varias horas hasta que los demás policías se dieran cuenta de la ausencia de su compañero. Por la mañana los gendarmes encontraron los cadáveres de dos hombres en el mismo sitio.
Atilano y Meliton habían interrumpido al vampiro que absorto en su sanguinario festín no se dio cuenta de la presencia de sus improvisados verdugos, Atilano trato infructuosamente con su sable de asestarle una herida mortal que lo atravesó de la espalda a pecho, pero por su nula experiencia no conocía que la única forma de matarlo era córtale la cabeza y quemarlo. Herido pero no de muerte tomo con sus brazos a Atilano estrechándolo con descomunal fuerza contra si mismo siendo atravesado también por su propio sable, mientras Meliton asestaba varias puñaladas en la espaldas del vampiro. Por auxiliar a Atilano ya moribundo, Meliton dejó escapar al vampiro.
Por temor a ser inculpado Meliton abandono a Atilano junto al cadáver del policía mientras seguía el rastro de sangre dejado por el vampiro recordó que alguien le había contado sobre un libro escrito por un tal Abraham “stoquer” en el cual los vampiros morían, cuando se les clavaba una estaca en el corazón. El vampiro tenia su guarida en la vieja Plaza de Toros hasta donde fue seguido por Meliton, tras bajar casi a oscuras por unas empinadas escaleras llego a una pasaje, la fondo el vampiro reposaba en una caja de madera. Meliton clavo en el pecho del ser, una improvisada, un fuerte alarido ahogado con la sangre que brotaba de las boca del ser estremeció a Meliton que aterrado vio como el Ser trataba desesperadamente de sacarse la estaca, tras de varios minutos dejo de moverse a lo que fue aprovecho para con una piedra clavarla mas profundo. Meliton salió de ese maldito lugar, semanas mas tarde la caravana de gitanos de Atilano volvió a Guadalajara lo que aprovecho Meliton para contarles del sacrificio heroico de su hijo Atilano, fue asi como se dio cuenta por voz de una anciana que los vampiros solo mueren cuando les cortan a cabeza y son incinerados sus cadáveres. Cuando Meliton trato de entrar de nuevo a la tumba del vampiro la encontró el pasaje tapado con un grueso muro. Desde entonces hizo guardia fuera de la Plaza temiendo que el sepulcro del vampiro fuera abierto alguna dia. Meliton murió 30 años después no sin antes hacer jurar a su hijo que terminaría lo que el no pudo.
Fue asi que este singular legado pudo ser cumplido después de tantos años por el hijo de Meliton.
Don Nacho y su hijo no podían dar crédito a lo que el viejo les había contado, mientras bebían café de olla alrededor de una fogata los sorprendio un nuevo dia. El viejo se levanto y con paso lento se perdió entre el bullicio de la ciudad llevando consigo la única evidencia de singular acontecimiento.

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EL BROMISTA DEL PUEBLO

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La señora de a lado

 La siguiente es una historia verídica, los nombres son distintos a los verdaderos.  Era un Sábado por la mañana de noviembre, en el ambiente se respiraba un olor putrefacto, los vecinos de la calle Hacienda la Primavera en la colonia … Seguir leyendo

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SUSTO MORTAL

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